Accesibilidad en la Información y la Comunicación

AccesibilidadGr

Accesibilidad

 

El derecho a la participación social de las personas sordas en plena igualdad con el resto de ciudadanos es indiscutible; sin embargo este derecho no está siempre garantizado debido a los problemas de accesibilidad con los que se encuentran en diferentes ámbitos.

Uno de estos ámbitos es el del acceso a la comunicación y a la información, tanto en la esfera privada como en la pública.

Pensemos por ejemplo en los actos públicos como eventos políticos, culturales, deportivos, sociales, académicos, etc. En estos eventos se debe asegurar que todas las personas asistentes tengan la oportunidad de participar en él en igualdad; esto incluye a las personas con sordera o déficit auditivo.

De esta forma, para hablar de accesibilidad en un evento, este se debe organizar prestando atención a los recursos técnicos y humanos que se emplearán y la facilidad de los accesos a todas las dependencias o servicios existentes.

En concreto, en lo referente a personas sordas, se debe tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Deberá reservarse espacio en las primeras filas para personas con discapacidad auditiva. Esta es la ubicación adecuada tanto si se comunican en lengua oral o en lengua de signos para el apoyo de la lectura labial, mejor recepción de la señal auditiva y proximidad a las pantallas donde se proyecta el subtitulado, así como mayor cercanía a los intérpretes de lengua de signos.
  • Se deberá disponer de megafonía de calidad para las personas con pérdidas auditivas más leves.
  • Las alarmas de emergencia deberán transmitirse por vía auditiva y visual y/o luminosa.
  • La iluminación deberá ser adecuada para alumbrar a las personas sordas y sus intérpretes.
  • Se deberá disponer de sistemas de amplificación para usuarios de prótesis auditivas (audífono e implante coclear): bucles magnéticos y equipos de frecuencia modulada.
  • Se deberá disponer de servicios de interpretación de lengua de signos; el número de intérpretes deberá ser suficiente para la duración del evento, previendo los necesarios descansos de los traductores y facilitarles previamente a los mismos las copias del programa y de las ponencias.
  • Subtitulación: se deberá contar con servicios de estenotipia computerizada para ofrecer información textual en pantalla de las presentaciones orales en tiempo real; se deberá contemplar si fuera necesario la estenotipia computerizada en más de un idioma; se deberá asegurar siempre que las fotografías, gráficos, vídeos o DVD empleados estén subtitulados.
  • Las páginas que contengan información sobre el evento deben ser accesibles.
  • Se deberá asegurar que al utilizar transparencias, presentaciones informáticas o diapositivas, las mismas sean fácilmente visible con copias en folletos; será necesario repetir las preguntas de la audiencia al dar las respuestas.
  • En los boletines se deben indicar las facilidades de accesibilidad del evento y solicitar a las personas que se inscriben que hagan constar si necesitan otras adaptaciones específicas.

Pocos eventos cumplen, ni siquiera, con un número mínimo de estos requerimientos. De hecho, incluso algunos de aquellos que ofrecen algún recurso de los expuestos arriba parecen simplemente intentar cumplir con la "cuota" de accesibilidad que les proporcione cierta imagen como comprometidos con el objetivo de derribar barreras de información y comunicación pero, en cuanto deben priorizar entre esta accesibilidad y otros aspectos (incluso meramente estéticos) optan por relegar a un segundo plano el derecho de las personas que sufren estas barreras. Son numerosos los casos que podríamos citar y quienes trabajen como intérpretes de lengua de signos, por ejemplo, son los que mejor pueden dar fe de ello (colocación del intérprete en lugares poco apropiados para que no "molesten", estéticamente hablando; ubicación en primeras filas de personas "vip" para el evento, obligando a las personas sordas a ocupar asientos desde los que no pueden ver adecuadamente al intérprete; imagen extremadamente pequeña del intérprete en televisión; etc.).

Cómo ejemplo de cumplimiento de los puntos marcados arriba para garantizar la accesibilidad podemos señalar los actos organizados por el Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (CENTAC); un modelo de organización y esfuerzo institucional que debería ser extensible a cualquier otro acto público:

Por otra parte, en el ámbito privado podemos hacer referencia al uso de una herramienta al alcance de cualquier usuario: internet. Y es que actualmente estamos ligados a internet en diversas esferas de nuestra vida (empleo, ocio, formación, etc.).

La accesibilidad en este sentido depende de un correcto diseño y elección de todos los componentes informáticos, incluido el software. Si los programas no contemplan los requisitos de las personas con discapacidad no podrán ser usados por ellas y, por tanto, los dispositivos electrónicos perderán todo el potencial que presentan para mejorar la comunicación y el aprendizaje de las personas con distintos tipos de limitaciones en la actividad. Por ello, al hablar de accesibilidad en este medio, es importante tener en cuenta:

  • Debe existir la posibilidad de salida de información en diferentes formatos: audio, texto, luminoso...
  • El lenguaje debe ser claro, sencillo y directo, debe estar adaptado al nivel comprensivo del usuario, evitando anglicismos y jergas informáticas.
  • Los mensajes de aviso deben ser sonoros y visuales y permanecer hasta que el usuario confirme que los ha leído y los desactive.
  • Los programas y el sistema operativo deben ser compatibles con la incorporación de ayudas técnicas para audición.
  • Los programas y el sistema operativo deben ser compatible con programas de reconocimiento de voz y con soportes en lengua de signos.
  • Respecto a la ubicación del ordenador es necesario que no haya reflejos procedente de ventanas o de la luz artificial, o instalar cortinas o persianas apropiadas y ajustar la posición de las luces. Sería conveniente eliminar, los ruidos ambientales que puedan distraer la atención o dificultar la audición.
  • En cuanto a los sitios web: El texto debe ser claro y simple. El lenguaje debe estar adaptado al nivel comprensivo del usuario evitando anglicismos y jergas informáticas. En muchos casos sería útil incluir de manera complementaria al texto un vídeo en lengua de signos. Se deberá proporcionar subtítulos y trascripción de sonidos.

Todos estos requisitos son evaluados rápidamentede forma casi intuitiva por las personas sordas que rápidamente valoran sitios webs y aplicaciones como accesibles o no, favorecedoras de la información y comunicación o limitadoras de las mismas, tomándolas cómo útiles o desechando su uso. Es por esto que resulta normal encontrar aplicaciones o plataformas como las más extendidas en su uso por las personas sordas.

Por último, debe recalcarse que, si bien existe un consenso acerca de la necesidad de implementar los anteriores requisitos para asegurar la accesibilidad, a veces incluso los responsables públicos los olvidan, siendo las personas que sufren las barreras de información y comunicación las que deben recordar constantemente que “accesibilidad” es algo más que una palabra que favorece la imagen de un organismo, institución o servicio. Algo más que un valor añadido por el que pueden optar, y por supuesto algo más que simples números a considerar en una balanza económica. La accesibilidad es un derecho que debe ser garantizado en todos los casos, un valor moral que debe regir la interacción con las personas que sufren las barreras de comunicación e información o de cualquier otra índole.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies