Convenciones Sociales de las Personas Sordas

Convenciones sociales de la comunidad sorda  

Anteriormente, en la entrada "¿Qué es la Comunidad Sorda?" hablamos de la diferenciación entre el término sordo y Sordo y de las implicaciones socioculturales de este último término. Señalábamos que la comunidad sorda cuenta con una serie de rasgos culturales y forma propia de ver el mundo, todo ello marcado por una concepción principalmente visual del mismo que deriva, lógicamente, en unas convenciones sociales propias. Un reflejo de esto lo teníamos en los elementos paralingüísticos para iniciar, mantener y finalizar un diálogo en LSE. Pero ¿Qué otras convenciones sociales son empleadas  dentro de la Comunidad Sorda?

Convenciones Sociales

Podemos definir a las convenciones sociales como: "El uso o costumbre arraigado, que lleva incluso a la reprobación de quienes no lo practican".

Debemos aclarar en esta entrada que al hablar de convenciones sociales de la Comunidad Sorda lo estamos haciendo de sus costumbres y cultura, en definitiva, de sus rasgos socioculturales.

Dentro de la Comunidad sorda, para hablar de convenciones sociales, en primer lugar, debemos insistir en la importancia de considerar que el principal canal de información para las personas sordas es la visión, y que esto debe tenerse en cuenta al comunicarnos con ellas. Sin contar con elementos paralingüísticos orales que denoten nuestro interés en la conversación, debemos emplear la expresión facial y corporal (además de los elementos lingüísticos signados) para mostrar dicho interés. De la misma forma, el uso de la mirada es fundamental hasta el punto de considerar la carencia de contacto visual con el interlocutor como una falta de educación ya que se está expresando una falta de interés.

Por otro lado, no sólo debemos preocuparnos de mantener el contacto visual y expresar con nuestro rostro y cuerpo esa información que expresaríamos por ejemplo con la entonación o el volumen en lengua oral, sino que además debemos cuidar de que el entorno tenga las condiciones adecuadas para la comunicación por vía visual (iluminación, perspectiva, distancia con el interlocutor, etc.). Como ejemplo podemos señalar el siguiente: en una reunión grupal, por ejemplo una comida, la persona sorda se encontrará más cómoda desde un asiento o posición desde la que pueda controlar visualmente la mayor parte de su entorno posible; y es que persona oyente cuenta con el sentido del oído para controlar lo que ocurre a su alrededor pero la persona sorda no, por lo que preferirá tener la mejor percepción de su entorno que pueda. De la misma forma, intentaremos situarnos de frente a ella para comunicar siempre que sea posible.

Estas condiciones variarán dependiendo de las circunstancias y no siempre serán controlables pero en la medida de lo posible debemos tenerlas en cuenta para que la comunicación se produzca en las mejores condiciones posibles, muy especialmente si está implicada una persona con una pérdida visual añadida o sordociega, caso en el que debemos conocer cuáles sus necesidades concretas al respecto.

Todas estas consideraciones las enmarcamos en un contexto de comunicación en lengua de signos, si bien es cierto que también pueden emplearse en el caso de una comunicación no signada con una persona sorda. En dicho caso es muy importante ponerse en la piel de nuestro interlocutor y recordar que cualquier elemento sonoro no percibido por otra vía se convertirá en información perdida. Por ello es muy importante hablar siempre a la cara de la persona sorda (no girar la cara mientras se habla o incluso darnos la vuelta), vocalizar correctamente y por supuesto no taparnos la boca. Estas indicaciones, que pueden parecer muy obvias, se olvidan a menudo en una conversación en la que participa una persona sorda, especialmente si no se está comunicando exclusivamente con ella sino con una audiencia mayor. Pensemos por ejemplo en el caso de un aula en la que el profesor explica mientras escribe en la pizarra o de un grupo en el que hay una persona sorda pero el resto de integrantes hablan entre ellos girándose y sin respetar un turno de palabra.

Otro rasgo característico dentro de las convenciones sociales de las personas sordas es establecer intercambios comunicativos extensos. Debido a que las oportunidades de intercambiar información son más limitadas fuera de la comunidad sorda, cuando lo hacen entre ellos puede pasar un tiempo considerable antes de terminar la conversación. Son estas situaciones las que ayudan a crear cohesión grupal, por lo que las asociaciones de personas sordas cumplen la función, entre otras, de ofrecer el espacio que sirva de lugar de encuentro para la comunidad sorda de su territorio.

Nada de esto sería posible sin la herramienta lingüística que supone la lengua de signos. Esta es la razón de que la comunidad sorda considere su lengua como su valor fundamental a defender, algo que se ha convertido en uno de sus objetivos principales: el reconocimiento de la lengua de signos como lengua propia. Un objetivo conseguido parcialmente (ya que no ha tenido su traducción en todas las medidas concretas que se esperaban) con la Ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas.

Otras convenciones sociales a conocer son las establecidas para el aplauso y el desear buen provecho. Ambas expresiones, muy ligadas a la cortesía en una interacción social, emplean el canal sonoro-auditivo que en el caso de las personas sordas debe ser sustituido por otro. De esta forma el canal visual puede emplearse para el aplauso, levantando las palmas de las manos por encima de la cabeza y girando las muñecas, permitiendo que el aplaudido reciba el feedback correctamente. Sin embargo en el caso de desear buen provecho el canal visual parece no ser el más idóneo ya que supone llamar primero la atención de todos los comensales que pueden estar ya dirigiendo su atención al plato. Es por esto que se emplea el sentido del tacto al dar golpecitos en la mesa que la hacen vibrar; este acto es el equivalente a nuestro “¡buen provecho!”.

Cómo ultimo ejemplo de las convenciones sociales de la Comunidad Sorda, podríamos recordar que sus miembros se identifican entre ellos por un signo personal y no por un nombre, tal y como vimos en la entrada "el signo personal".

Para acabar, si quieres saber más sobre las convenciones sociales de la comunidad sorda, recuerda que desde el tejido asociativo de personas sordas se elabora una gran variedad de material didáctico entre el que nos encontramos con un completo manual elaborado por Fesord, titulado "Rasgos Sociológicos y Culturales de las Personas Sordas".


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