Denominación Idónea para nuestra Lengua

denominación lse

Para designar a la lengua que emplea la comunidad sorda nos encontramos con más de una denominación: lengua/je de signos, lengua/je de señas, lengua/je de sordos, lengua/je gestual, lenguaje mímico, lenguaje manual, etc.

Pero ¿cuáles de estos términos son correctos y cuáles erróneos?

Denominación

Para comenzar debemos diferenciar entre los conceptos "lengua" y "lenguaje" y decidirnos por uno de ellos para nuestro propósito.

Existen múltiples definiciones de lenguaje pero no todas son acertadas. Una definición adecuada del mismo es la que considera el lenguaje como la facultad o capacidad humana de comunicarse por medio del uso sistemático de signos lingüísticos orales o gestuales en una comunidad determinada.

Por su parte, la lengua, consistiría en un sistema de signos lingüísticos que usa el grupo de personas que forman una comunidad lingüística para comunicarse.

Dicho de otra forma, podemos decir que el lenguaje es la capacidad humana de comunicarse a través de una herramienta llamada lengua.


Concepto Significado
Lenguaje Habilidad
Lengua Herramienta

Por tanto, al hablar de la herramienta que emplea la comunidad sorda para comunicarse empleamos la denominación "lengua de signos" y no "lenguaje de signos" ya que este último designaría a la capacidad de las personas de comunicarse a través de un sistema de signos gestuales (lenguaje), pero no a la herramienta en sí (lengua).

Eliminadas todas las denominaciones que emplean el término "lenguaje", nos queda definir los siguientes conceptos: gesto, mimo, signo y seña.

El término "gesto" hace referencia a un movimiento del cuerpo, manos y/o rostro que dos o más personas usan para entenderse. Pero no todos los gestos son lingüísticos. Podemos afirmar que las muecas, actos reflejos, etc. también son gestos y sin embargo no forman parte de un sistema estructurado o lengua. Además existe una concepción burlesca de la expresión “gesto”, como sinónimo de “mimo” o “monería”. Por tanto el término "lengua de gestos" no resulta un término apropiado.

En segundo lugar, el término "mimo" se entiende como sinónimo de bufón, ocioso, vago, etc., y el haberlo relacionado con la lengua de la comunidad sorda ha conducido a la consideración despectiva de la misma, entendiéndola como un “lenguaje de monos”, como un sistema de representación visual no estructurado que es producido libremente por una persona con cierta habilidad creativa y de imitación del movimiento. Además no tiene en consideración el grado de estructuración y madurez lingüística de nuestra lengua. Es por esto que el uso de esta denominación no es recomendado en absoluto.

Por último tenemos los conceptos de "señas" y "signos": las señas son gestos o ademanes, señales o movimientos del cuerpo, manos y/o rostro (significante) para declararse o para explicar o dar a entender lo que uno piensa o quiere (significado); y los signos son unidades mínimas de la oración, constituida por un significante y un significado, es decir, que las letras, números, palabras, gestos o señas, son, todos, “signos”. En consecuencia, todas las lenguas (escritas, orales, gestuales) son sistemas de signos. Por tanto la expresión “lengua de signos” es una redundancia (es como decir “sistema de signos de signos”).

Por tanto, parece lógico afirmar que la denominación correcta para designar a la lengua que emplea la comunidad sorda es el de "lengua de señas", sin embargo nos encontramos con un importante elemento a considerar antes de elegir entre "signos" y "señas": la propia comunidad sorda.

Sea más o menos idónea la denominación de “lengua de señas”, no se debe olvidar que la extensión del uso y la tradición, así como el apoyo de la comunidad sorda española repercute en que el término “lengua de signos” sea aceptado como el más idóneo. Además, no hay que olvidar que, aunque ambos términos (seña y signo) pueden tener la misma acepción (gesto con el que se da a entender algo), la mayoría de la comunidad sorda de España entiende “seña” como un gesto sin valor, cercano a la mímica.

Sin embargo, otras comunidades de personas sordas, como las de diferentes países latinoamericanos, han optado por la denominación "lengua de señas" para designar a sus propias lenguas.

Para terminar podríamos analizar dos nombres igualmente incorrectos y extendidos: lengua de sordos y lengua manual.

La denominación "lengua de sordos" no resulta acertada debido a que la lengua de signos no es una lengua que empleen exclusivamente las personas sordas sino que es usada por toda la comunidad sorda que está formada por formada por personas sordas usuarias de la lengua de signos, personas sordociegas y personas oyentes que luchan para conseguir unos objetivos comunes.

"Lengua manual" tampoco es un nombre correcto ya que la lengua de signos no es una lengua expresada exclusivamente a través de las manos sino que también intervienen los brazos, el tronco y muy especialmente el rostro (expresión facial).

Por tanto podemos concluir que el término idóneo para emplear la lengua de la comunidad sorda en España es el de "lengua de signos" aunque en otros países de habla hispana han optado con total legitimidad por el de "lengua de señas".

Como muestra de esta realidad podemos comprobar cómo en la página en español de la ONU sobre la Convención Universal de los Derechos de las Personas con Discapacidad, se la cita, hasta siete veces, con la mención de "lengua de señas".


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